¿Es necesaria la profesionalización del personal de las OTRI en las universidades y centros de investigación?

El pasado 2 de diciembre se publicaba en la web de noticias de ciencia, medio ambiente, salud y tecnología Materia un interesante artículo de Daniel Mediavilla titulado Cómo mejorar los resultados de la ciencia sin mejorar el presupuesto en tiempos de crisis donde se analizan diversos aspectos y medidas que podrían mejorar el rendimiento y el retorno de la ciencia en España.

Entre las cuestiones analizadas se encuentra la situación de las Oficinas de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) y de sus profesionales, señalándose lo siguiente (reproducción literal del citado artículo, se recomienda su lectura completa):

«Llevar la investigación hasta sus últimas consecuencias

En los últimos treinta años, la ciencia española ha logrado hacerse un lugar entre los países líderes del mundo, aunque solo en lo que se refiere a publicaciones científicas. Cuando se analiza en qué medida los resultados de esa investigación se traducen en forma de productos o empresas, la posición de España en el ranking desciende desde el nueve o el diez hasta el 29, según clasificaciones internacionales de innovación.

Mejorar las posibilidades de trasladar los resultados de la investigación a la sociedad y a la economía, al menos en los casos en que sea posible, es labor de unidades como las Oficinas de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI). Algunos expertos consideran que estas entidades, en algunos casos están poco profesionalizadas y demasiado expuestas a presiones distintas de la de buscar las investigaciones con más potencial en el mercado. “Es posible que un catedrático con poder pueda presionar para que se trate de desarrollar una molécula suya pese a que no sea la más interesante que tiene una institución o ya esté patentada”, afirma un profesional de la transferencia de resultados desde el sector privado. “Esa lógica del corporativismo universitario se podría romper externalizando esos servicios y encargándoselo a profesionales que no sean profesores reconvertidos, a gente experta en comercialización de I+D desde lo privado, cuyo sueldo dependa de lo que logren con la ciencia producida en la universidad”, indica.

La transferencia se deja con frecuencia en manos de personas con una formación insuficiente

Javier López, director general de la Fundación Barrié, no cree que sea necesario externalizar las labores de transferencia, pero ve un gran espacio para la mejora. “Creo que externalizar sería un parche, aunque es cierto que en las OTRI es difícil encontrar a profesionales con la preparación suficiente, capaces de hacer un plan de negocio, negociar con business angels o que dominen los procesos de protección de propiedad intelectual”, afirma. “Invirtiendo un poco en formación y entrenamiento se puede mejorar muchísimo”, añade. Mientras tanto, sí se pueden contratar los servicios como los de Isis [un servicio de transferencia de la Universidad de Oxford que también dan servicio a otras instituciones]“, continúa. “Lo que ellos ofrecen es principalmente una marca y unos contactos que te abren la puerta a colaboraciones que de otra manera no serían posibles. Capacitar a la gente es más fácil, pero lograr esa marca y esos contactos requerirá mucho más tiempo”, comenta.

Gómez tampoco es partidario de dejar la transferencia en manos de empresas ajenas a la universidad, pero reconoce que “el carácter promotor y dinamizador de las OTRIs se vería incrementado si gozaran de un mayor grado de autonomía y si dispusieran de más personal, más estabilizado laboralmente y más formado”. En este sentido, Gómez cree que es importante que los rectores y vicerrectores den libertad a los responsables de estas oficinas. “Desde que yo soy vicerrector, he dejado claro que no es necesario que me consulten todo. Nosotros apostamos por la transferencia, damos unas pautas generales y pedimos que se dirijan directamente a los investigadores y no piensen tanto en si lo que hagan agradará al equipo rectoral, algo que no pasa en todas las universidades”, cuenta.

Para mejorar su capacidad de explotar los resultados de la investigación que se obtienen en la Universidad de Extremadura, en 2007 se creó el Servicio de Gestión y Transferencia de Resultados de Investigación (SGTRI), ubicando en un mismo espacio y bajo una única dirección a todo el personal y la infraestructura necesaria para la gestión, promoción y desarrollo de la I+D+i. Este servicio ha permitido desarrollar programas que han liberado a los grupos de investigación de las labores de gestión de sus proyectos. Incluso en época de crisis, esta universidad ha logrado incrementar los fondos atraídos a través de la colaboración con empresas, desde los 3,7 millones de euros en 2010 hasta los 4,7 en 2012 y los 4,6 que se habían alcanzado en octubre de este año. En patentes, la tendencia es similar, como se puede observar en el gráfico.

Las solicitudes de patentes cayeron en 2011 y 2012 respecto a 2010, pero se multiplicaron desde 2007Ampliar
Las solicitudes de patentes cayeron en 2011 y 2012 respecto a 2010. 

Silvia Carrasco, directora de Transferencia de Conocimiento y Tecnología del Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO), una de las instituciones españolas que mejor combinan la producción de conocimiento de frontera y su aplicación, afirma que hay dos etapas claves para la aceleración de investigación en su camino hacia el mercado. La primera de ellas “es la fase de prototipo o prueba de concepto”, apunta. “La Generalitat ha puesto en marcha un mecanismo de financiación como el programa Prova’t que ataca directamente este estadio de desarrollo de los proyectos con potencial. También recientemente el ERC (Consejo Europeo de Investigación, de sus siglas en inglés) ha hecho un esfuerzo en este sentido con el esquema ERC proof of concept. Estos son esquemas de financiación visionarios, que permiten acercar nuestras tecnologías al mercado ampliando enormemente la probabilidad de transferencia al entorno industrial de estas innovaciones”, señala.

“El segundo estadio clave —añade Carrasco— es el capital semilla”. “Hacen falta fondos de capital semilla que financian las iniciativas emprendedoras tecnológicas en sus primeros estadios e impriman velocidad a las empresas de reciente creación en su fase inicial de crecimiento”, concluye.»

Si bien la formación continua, la profundización de conocimientos y la mejor capacitación es una necesidad para los profesionales de la transferencia de conocimiento, ¿refleja este artículo la situación real de la mayoría de las OTRI de las instituciones generadoras de investigación y conocimiento?

Comments
  1. Excelente artículo. Estoy de acuerdo en que algunas actividades del proceso de transferencia de tecnología podrian externalizarse como estudios de mercado, plan de negocio, etc… pero otras actividades de acompañamiento del personal investigador en los procesos de protección y prueba de concepto deben realizarse dentro de la propia institución por ser imprescindible el diálogo cercano entre investigador-técnico de transferencia en el cual debe establecerse un ambiente de confianza e implicación mutua.
    Esto requiere profesionales bien preparados en las OTRIs y existen candidatos excelentemente preparados en el mercado ( y más ahora que desgraciadamente muchos han sido despedidos de la industria) pero, eso si, deberia pagarse sueldos acorde con la profesionalización que estamos pidiendo a las Oficinas de Transferencia de Tecnología.

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