El sistema de acreditación universitaria no valora la transferencia del conocimiento

El actual modelo de evaluación de la actividad investigadora en las universidades españolas es demasiado cuantitativo y no valorar adecuadamente aspectos como la actividad profesional o la transferencia del conocimiento, según Rafael van Grieken, director de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA).

El modelo de acreditación y evaluación de la actividad investigadora en las universidades se caracteriza por ser demasiado cuantitativo y por no valorar adecuadamente aspectos como la actividad profesional o la transferencia del conocimiento.

Estas son algunas de las conclusiones del director de la ANECA (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación), Rafael van Grieken, en el marco de un seminario organizado por el Instituto Interuniversitario de Investigación Avanzada sobre Ciencia y Universidad (INAECU, un organismo mixto UC3M/UAM) que se ha celebrado recientemente en la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) y en el que se han debatido y presentado propuestas para una mejora del sistema.


Vídeo UC3M: Cómo mejorar la evaluación de la actividad investigadora en las universidades

“El modelo pretende evaluar la calidad, pero acaba siendo muy cuantitativo a causa del marco normativo, el carácter secundario o indirecto, la estructura por grandes ramas y la obligación de expresarse en puntos”, explicó van Grieken, quien apuntó que la transferencia no se valora lo suficiente en algunas ramas de conocimiento, mientras que en el caso de otras tal vez se haga de forma excesiva. También comentó que no se valora adecuadamente la actividad profesional, fundamental en algunos campos, como la biomedicina.

Del análisis de esta situación, y tomando como referencia el informe de los expertos para la reforma universitaria, se han planteado muchas cuestiones para tratar de mejorar este sistema de acreditación cuyo objetivo es garantizar mínimos. “Se evalúa en un contexto general, de modo que no se toman en consideración, con la precisisón que sería deseable, competencias importantes. Como mucho, se pueden estimar algunas evidencias aportadas por otras organizaciones… se trata de un criterio de mínimos, no de detección de la excelencia”, comentó Rafael van Grieken, que adelantó que se está trabajando para tratar de mejorar este sistema de acreditación.

El propósito de la jornada era “ayudar a la ciencia española a mejorar, a ser competitiva, a partir de propuestas de evaluación y de políticas de incentivación de la actividad investigadora más adecuadas para estos objetivos”, explicó Elías Sanz, catedrático de la UC3M y director del INAECU. Dentro de los actores implicados en la ciencia española, su instituto dedica especial atención a la Universidad. Y lo hace desde varias perspectivas: por un lado, generando, a través del Observatorio IUNE, recursos rigurosos de información que resulten de interés para el sistema universitario español; y por otro lado, analizando políticas universitarias que permitan establecer metodologías capaces de mejorar la gestión en sus decisiones.

La investigación en las universidades
Durante la jornada también se presentaron algunos datos que permiten caracterizar la investigación en el sistema universitario español, responsable del 65% de las publicaciones científicas recogidas en bases de datos internacionales con índices de impacto. “Estas bases no son demasiado precisas para el área de Humanidades y muchas de las disciplinas en Ciencias Sociales, por lo que, si tuviéramos en cuenta de forma más completa estos dos grandes ámbitos, estaríamos hablando de porcentajes mucho más elevados”, señala Elías Sanz.

Las personas que se dedicaron a la investigación en España en el año 2012 fueron unas 200.000 (77.000 aportadas por las universidades) y los gastos internos totales dedicados a I+D en España ese año fueron de unos 13.400 millones de euros (las universidades contribuyeron con unos 3.700 millones de euros).

“Es decir –indica el profesor Sanz– la universidad española es responsable aproximadamente del 65% de las publicaciones internacionales con índices de impacto y del 37% de los recursos humanos dedicados a I+D, y todo ello lo hace con el  27,7% de la financiación”.

A pesar de su eficiencia, la investigación universitaria española no parece muy alentadora. La situación es bastante complicada, con una financiación decreciente, plantillas completamente paradas sin previsión de nuevas incorporaciones, promociones cerradas o carga docente en máximos, según los profesores. “Es la realidad que estamos viviendo y que de algún modo justifica que redoblemos los esfuerzos por recuperar una institución fundamental para el sistema científico español”, dice Elías Sanz, que advierte que ya se sienten algunos efectos, como una fuerte desmotivación del profesorado y escaso éxito para atraer el talento.

Fuentes
Noticia de la Universidad Carlos III de Marid: nota de prensa UC3M
Noticia de la Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC): nota de la agencia SINC (licencia Creative Commons)

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